CAP: Certificado de Aptitud Pedagógica.
Cuando yo acabé mi primera carrera, allá por el 99 (¡siglo pasado!), sin pensarlo me matriculé en el CAP. Todos hacíamos lo mismo, como borreguitos. Una salida laboral más. Por si algún día nos daba por estudiar la oposición a profesor de enseñanzas medias (antes se decía así). Tener el CAP era requisito imprescindible para presentarte a las oposiciones.
Yo lo hice, pagué mis 35.000 ptas de antaño y me soltaron tres libros. A saber: uno muy gordo (unas setecientas páginas) que se titulaba Formación de Profesores de Educación Secundaria, y otros dos de unas trescientas páginas más o menos cada uno titulados Programación y Evaluación Curricular y Didáctica de la Lengua y Literatura.
El curso, que era a distancia, sin clases ni nada de nada, duraba un año académico. En la parte teórica tenías que estudiarte esos tres tochos y examinarte de ellos en Febrero. Yo recuerdo ese examen con mucho miedo, porque no entendía nada de lo que se decía en aquellos libros y no sabía cómo estudiar las materias. El examen fue en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense (¡mi universidad!); fue el primer contacto que tuve con ese edificio laberíntico. Tipo test... Al final lo aprobé... La parte práctica consistía en ir a un instituto y hacer unas horas de prácticas determinadas allí. Nosotros nos teníamos que buscar el instituto. La universidad no nos proporcionó ninguna lista de centros y sólo nos dió una especie de guía en fotocopias de lo que teníamos que hacer. Se supone que teníamos que dar una serie de horas de clase y luego presentar una memoria de prácticas incluyendo una unidad didáctica.
Yo me fui a mi querido Instituto Lope de Vega; casi todos los profesores que yo conocía ya no estaban. Hablé con la jefa del Departamento y quedamos en que iría durante un par de semanas por las mañanas, a primera hora, a ver cómo se impartía la asignatura y punto. No me dejaron hacer prácticas porque suponía un corte en la programación anual. Yo lo agradecí en el fondo, pero ahora lo veo de manera diferente. Si me hubiera enfrentado a una clase de adolescentes en su momento no estaría haciendo el máster ahora. Después de dos semanas me firmaron el documento que acreditaba mis prácticas. Luego me tocó inventarme una unidad didáctica y llevarla al ICE (Instituto de Ciencias de la Educación). Al final resultado: APTO
Al finales del curso académico 1999/2000 ya tenía mi certificado en el que ponía que yo era APTA para impartir clases (?¿?¿). Lo guardé en mi carpeta de certificados y me dediqué a otras cosas. Siempre dije que la oposición a porfesor de secundaria sería lo último que hiciera en la vida. No porque no me guste la enseñanza, sino porque los adolescentes no son mi especialidad... Pero bueno, los tiempos cambian.
No he utilizado para nada este titulillo; bueno en el año 2008 hice una entrevista para trabajar en Alemania, en un internado, en el Colegio Marienau. Buscaban a una profesora de español. Y como querían que diera clases a alumnos de secundaria les tuve que hablar de este título. Se supone que este título, a parte de la carrera, me habilitaba como docente de español. A final ni me llamaron ni me dieron respuesta a mi candidatura, después del viaje que me pegué para ir a ese sitio que estaba en mitad de un bosque.
Un día, hace un par de meses, fui a recoger mi moto al taller, y le conté al mecánico lo que estaba haciendo. Que si estaba en paro y que estaba haciendo un máster para ser profe de secundaria. Y me contestó: "Te gustan los retos, ¿no?" . Yo me quedé pensando y le dije que si. Y es mi filosofía de vida desde entonces.
Para Dibujar El Esqueleto Humano
Hace 2 años









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