viernes, 26 de marzo de 2010

25-03-2010

Hoy ha sido un día raro. Es jueves pre-vacaciones de Semana Santa. He ido yo sola al instituto. Había dos exámenes con los dos grupos y para no hacer nada, Patri decidió no venir… Pero para mí ha sido uno de los días más provechosos.
En Diver I los alumnos han entregado en primer lugar los papeles que faltaban. Una de las niñas no los ha traído porque su madre no está en España y al final el profe le ha preguntado la edad y le ha pedido que firmara la autorización del examen de la “Espe” y luego que se lo enseñara a su madre cuando regresara.
Hemos seguido con Lorca y se ha lanzado una pregunta al aire de si alguno conocía algún texto/poema de los que habíamos visto hasta ahora. Algunos dice que el de “verde que te quiero verde”. Seguimos con el poema once; como siempre dos lecturas y un pequeño dictado de estrofas sueltas. Se explica lo que es un tricornio (no todos saben lo que es). Luego se hace el examen de los términos geográficos:
- definir términos geográficos
- explicar determinados términos con tus propias palabras
- clasificar términos de geografía política, económica y política y agruparlos.

Uno de los críos pregunta en voz alta que qué es mejor poner: porción o trozo. La pregunta nº 2 se explicó en alto porque hubo más de dos personas que preguntaron porque no la entendían.

Hemos ido a desayunar Lolo y yo y como siempre había más profes en el bar. Ha estado bien; luego yo me he quedado en el departamento y él se ha ido a vigilar el simulacro de examen de la Esperanza. La siguiente hora tocaba biblioteca, pero ha venido un padre de un alumno de Diver I, del alumno más vaguete, y Lolo y él se han quedado hablando en el departamento. Yo estaba en el cuarto de al lado y escuché toda la conversación. Fue muy instructiva la verdad. La voz del padre me sonaba mucho y me empecé a imaginar a un padre severo, de esos que echan la bronca a sus hijos. No me moló ni un pelo, pero bueno. Me enteré que el chaval iba a una academia, que en casa también daba contestaciones de mala gana, que tenía una hermana… Y que los padres estaban haciendo lo posible para “reconducir” al chaval. El profe decía que estaba en la edad de comportarse así y su padre decía que no, que él no había sido así. En estos momentos me acordé del profe de psicología: ¿cómo se le puede hacer entender a un padre que lo que le pasa a su hijo es algo normal de la edad? También hablaron del tema de si la culpa de la educación la tienen los profesores, los padres… Interesantes opiniones. En un momento dado de la conversación vino el niño. El profe quiso que estuviera el chaval presente para hacerle consciente de los problemas de su comportamiento y para hacerle partícipe en una conversación de adultos. ¿Los adolescentes no quieren ser como los mayores? Pues este era el momento. La verdad es que poco abrió la boca. Lo único que dijo fue que no era lo mismo decir “me tiene hasta los huevos” que “me tiene hasta la polla” refiriéndose a una profesora que, según él, le tenía manía.

En Diver II tenían examen y me quedé en un par de ocasiones sola con la clase. La primera vez que he estado en un examen como profesora y no como estudiante. Toda una experiencia. Ver cómo los chavales se concentran, cómo escriben (casi todos se comían el papel; inclinaban mucho la cabeza), otros cogían el bolígrafo de mala manera. Las técnicas de copieteo (como si no me diera cuenta). Una técnica que vi; una chica entregó el examen primero y empezó a soplárselo a la que tenía delante. Se oía: la última, la última pregunta. La de delante hacía que se recogía el pelo mientras la de atrás se lo intentaba contar. Y yo les advertí que yo no quitaba el examen si se copiaba y una de las niñas me soltó: ¿me estás acusando de copiar? A lo que le contesté que no, que en todo caso se lo diría al otro profesor. Y ahí se quedó la cosa. Uno de los chicos me preguntó que le faltaba un país para completar los cinco que crearon la ONU; yo ni me acordaba y le dije que lo pensara. Revisé mis apuntes y el país que le faltaba era Rusia. Así que en un momento me acerqué y le pregunté que qué país de Asia era el más grande. Y me contestó que Rusia. También me preguntó cómo se escribía “obviamente”. Al final lo sacó el solito. Luego otra niña que es China y tiene muchas deficiencias de vocabulario, me preguntó otras cosas y jolines hasta que la entendí… Como he dicho una experiencia.

Al terminar la jornada me fui a tomar unas cañas con los profes. Me enteré de que casi todos son interinos y están esperando la convocatoria de este año; otros son funcionarios sin plaza asignada (como nuestro tutor), anécdotas que tuvieron en otros centros, cuáles son los peores que te pueden tocar en cuanto a lejanía… Una de las profes se incorporó bastante tarde porque según nos contó, un grupo de madres había reclamado a la inspección una revisión de un examen de un profesor de su departamento. Estaban organizando papeles para cuando sea el momento oportuno. Pero ella estaba tranquila; lo que más le “dolía” es que a veces los padres se saltan los protocolos y en vez de hablar con los tutores, el jefe de estudios o el director, pasan directamente a la inspección porque conocen a no sé quién, que es tal…

Me gustó estar rodeada de profesores que me acogieron estupendamente; vamos no me he sentido así de integrada en mi última empresa en ningún momento. Y ellos sin conocerme de nada, contándome aventuras y desventuras. Pero bueno, soy consciente de que no siempre es así. A veces estos “buenos rollos” son más falsos que otra cosa.

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